El Arte y la Decoración. ¿Unidos y Amigos? ¿Se repelen?


Es muy complicado a veces diferenciar el concepto de Arte Motivador del Arte para Decorar, en el mejor sentido de la palabra. Una de las funciones del Arte es decorar nuestras vidas, llenarla de algún sentido lúdico, festivo o sentimental. Cuando nos está motivando o provocando, cuando nos entra dentro estaríamos deseoso de que eso sucediera muchas veces o ninguna.

El Arte ha decorado y decora iglesias a base de explicar con imágenes lo que no se sabía leer de los libros. El Arte se utiliza para muchas funciones, y en parte muchas de ellas son similares al hecho de acompañar, complementar, decorar nuestras vidas.

Esta entrada de un hotel de Bilbao podría tener el cuadro que tiene, podría tener otro o incluso podría estar vacía la pared o con una mínima expresión. 

En cada caso la entrada al hotel sería diferente. Los clientes sin casa percibirlo entrarías de otra manera. No todas las decoraciones se dejan notar fácilmente por quien las observa de pasada. Pero están allí, ocupando un espacio visual al igual que una música ocupa un espacio sonoro.

El tamaño en el Arte sí importa, o casi mejor dicho, “los tamaños” pues no hay un estándar. Depende del uso, del espacio en donde vaya a estar y depende de lo que se pretenda desear con la obra. ¿Queremos verla a una cierta distancia o preferimos obligar al espectador a acercarse por algún motivo?

Una obra de Arte enmarca lo que le rodea, y lo que le rodea la enmarca a ella. Se complementan en el uso. Por eso hay que analizar qué se pretende lograr, en dónde va colocada, qué deseamos que perciba el espectador, qué elementos rodearán la obra en cuanto a formas y colores e incluso en cuanto a edad.

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