Impresionismo inicial y puro de Claude Monet



De los grandes artistas tendemos a reconocer y conocer con rotundidad unas pocas de sus obras, pero en muchos casos realizaron cientos de ellas y solo las pocas que el propio mercado reconoce como las mejores, son las que todos nosotros tenemos en el recuerdo. Del pintor impresionistas Claude Monet tenemos muchas referencias de campos de naturaleza, e incluso varios de ellos con títulos muy similares. Le encantaban las flores pintando con sus colores los lienzos de los campos.

Esta obra titulada: Las Amapolas, o El Paseo o Les Coquelicots en el francés original se pintó en el año 1873. Era un joven Claude Monet que con 33 años ya había elegido su modelo de pintura, su modo de expresión. 

Claude Monet juega con la composición, con dos parejas de personas —posiblemente la de primer plano sea su propia esposa y su hijo— que dividen la obra en dos campos distintos —tres si añadimos el cielo—. A la izquierda los rojos de las amapolas y a la derecha nuestra un campo de hierbas verdes azuladas a la vista del espectador hecho con manchas de colores que quedan mezclados en nuestros ojos. 

Para cortar con el horizonte y dar entrada al cielo, una hilera de árboles, una casa y la segunda pareja de personas.

Como se trabaja sin detalles —buscando que sea el ojo del espectador el que consiga ver las mezclas de colores, los detalles del conjunto— los rostros de las personas no tiene más que manchas en bruto, pues no interesa ver nada que no sea la impresión de un paisaje hermoso donde los colores en pequeñas pinceladas se van mezclando para formar las hierbas, las zonas con flores o los distintos planos de la obra. 

No era puntillismo, era impresionismo inicial.

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