30.12.18

Diferencia entre percepción estética y percepción práctica

Estamos en una ciudad, y estamos viendo un elemento que en estas fechas nos parece habitual pero que en verano nos parecería ilógico. Adornos luminosos, brillos y colores. Es Navidad. En el hemisferio norte hace frío. Sus formas son normales, un árbol artificial de luces. Formado con bolas. Pero lo que en realidad vemos es un adorno navideño y allí entra todo esto: luz, brillos, colores, etc. Una magia provocada que nos resulta habitual. Pero porque estamos en Navidad.

Estamos teniendo una percepción estética, casi artística, pues no estamos valorando lo que vemos como algo real que está cumpliendo una función por lo que es, sino por el momento en el que lo vemos. Si tuviéramos en este momento una percepción práctica nos preguntaremos qué pintan esas luces en agosto, formando con una bolas un elemento extraño. Un gasto que no parecería tener sentido.

En cambio como lo vemos desde una percepción estética por el momento de calendario en el que estamos, nos olvidamos de su uso —ninguno excepto decorar— de su precio y coste —lo asumirá el consumo navideño— y simplemente lo contemplaremos y nos agradará verlo. Incluso necesitamos verlo y tenerlo en las calles. Ya no son unas bolas de luces, sino un árbol de Navidad.

Este texto lo leeremos en cualquier fecha del año. Y estoy seguro si en primavera o verano, se entenderá mucho mejor lo que explico, pues entonces nos iremos de su mirada estética a su mirada práctica, de forma más sencilla.

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