16.10.13

La vieja puerta de los dos clavos


Tras los cuatro clavos miré a mi derecha y vi otra puerta con dos clavos más. O dos clavos menos.

La madera ajada indicaba la edad. Mucha. 

El óxido la edad. Mucha. 

Las arrugas de la madera la edad. Todavía más.

Los restos de diversas pinturas eran los intentos por rejuvenecer la puerta hasta abandonarla del todo.

Pero había una pequeña abertura por la que se veía la luz. ¿Sería el futuro?

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