4.12.22

Aprendamos a diferenciar los matices de los colores piel


Frente al color, a los colores, a los matices de cada color debemos tener una predisposición para apreciar los ligeros cambios. Esto se aprende practicando, y es maravilloso poder distinguir ligeros cambios de un color a otro, apreciar colores correctos (o provocadores) en obras determinadas.

El color carne por poner un ejemplo tiene unos componentes similares en todo tipo de obras que intentan reflejar la piel de la raza caucásica por poner el ejemplo más sencillo entre nosotros, pero esa piel de un rostro o de un brazo contiene decenas y decenas de tonos distintos, incluso de colores diferentes para que a nuestra vista veamos algo correctamente pintado como si fuera una piel blanca, marrón, rojiza, etc. 

El color carne es una de las constantes más complejas la hora de intentar reproducir de forma correcta unos tonos y colores que logren engañar o convencer a nuestra vista. 

Tenemos que reproducir unos colores y tonalidades que nos hagan creer que según el ambiente, la luz, las ropas, los complementos, aquello que observamos está correctamente pintado.

El tono y color de la piel pintada, será muy diferente si extraemos de su conjunto una parcela de uno de esos colores, y lo separamos de su ambientes de luz y tonos que lo envuelven. 

Incluso la muy conocida casa Pantone ha elaborado su propio catálogo de tonos o colores de piel, que contiene 110 colores diferentes de piel numerados del 1Y01 SP al 4R15 SP. 

Pero nunca un color de carne o de piel que está pintado o dibujado a color es un color plano, básico. Siempre contiene decenas de matices de color, dentro de su gama…, excepto en los puntos más fuertes de luz y sombra en donde se puede ir de la gama principal.

Por todo esto es fundamental que seamos capaces de distinguir y disfrutar de los pequeños matices en los colores, y eso se aprende, se educa al ojo a distinguirlos, e incluso a veces se pierde con los años y con los problemas de la vista.