23.5.18

Enseguida nos pusimos de acuerdo

En el vagón del metro todos los viajeros van envueltos con el silencio de sus cascos en las orejas, mientras picotean con los dedos el teclado de la pantallita. El silencio es completo. Veo en la otra esquina a un señor de corbata que me mira y sonríe. No lleva cascos, sabe escuchar, le sonrío. Enseguida empezamos a hablar..., como es lógico. Sí..., por Whatsapp, naturalmente.

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