12.5.19

A veces la verdad no es bonita. Asesinato de Kennedy

El 35 Presidente de los Estados Unidos J. F. Kennedy fue asesinado en Dallas el 22 de noviembre de 1963, a las 12,30 horas locales. Las fotografías del instante de su asesinato han pasado a la historia como un documento gráfico de extraordinario valor pues en aquel año no era como ahora en que todos llevamos una cámara en el bolsillo. Si a eso añadimos que el lugar del asesinato junto a la Plaza Dealey no es un lugar preferente para quedarse a realizar fotografías pues el coche tenía que ir a bastante velocidad, su valor es aún mayor. 

Fotografías que nos hemos cansado de ver pues se utilizaron para las muy diversas teorías de conspiración sin aclarar, en búsqueda de sospechosos y de figuras que no encajaban.

El valor de la fotografía está claro, y en este caso incluso para todos los procesos de investigación del asesinato. 

Pero esta imagen que ha quedado para la historia no es una fotografía sino una secuencias de una película de 8 mm que filmó con su cámara muda Bell Howell 414 el empresario de Dallas: Abraham Zapruder. 

Este empresario de ropa femenina que se fué de Rusia hacia New York con 15 años se mudó a Dallas con 36 años donde montó una fábrica de ropa como cortador de patronaje. Y aquella mañana al pasar la caravana del Presidente Kennedy junto a su fábrica se puso a grabar el paso de la comitiva como recuerdo junto a su secretaria que le sujetaba pues estaba subido a un poste. La película representa menos de dos metros de largo con unas 500 imágenes que durante 26 segundos nos muestran los disparos hacia Kennedy.

Lo más curioso es que esta imagen que ves arriba y que en apariencia es una secuencia sacada de esa mítica película, que es una de las imágenes más repetida del momento del asesinato y que podrás ver a poco que pidas a Google que te muestre el momento de los disparos a Kennedy es MENTIRA

Es una secuencia de la película de Oliver Stone: JFK. Pero la realidad es que si sacamos ese mismo instante y escena de la auténtica película de Abraham Zapruder la calidad es mucho peor y está pasando a la historia la imagen de arriba, cuando es una simple recreación teatral para una película. 

La imagen de la película real no mola tanto y no es ni de lejos tan conocida como la imagen ficticia de una película de Oliver Stone de 1991 y no de 1963. Cuidado con las fotografías que se utilizan queriendo o sin querer, para seguir engañándonos.