Un sueño en rojo que se salía de la cabeza enmarcada

Francisco Javier, Francisco entonces, Javier ahora, era (es) un artista de mano fácil, un dibujante que tanto creaba personajes terroríficos o mutantes, como viñetas con doble intención o abstracciones soñadoras. Capaz de hacer una caricatura en segundo, daba gozo verle mover su lápiz o rotulador por cualquier papel que pillaba. ¿Quien dijo que sin lienzo no se puede pintar? De pintar no podía vivir, de dibujar menos. Y tras ganar algunos premios en cartelería institucional cambió de oficio. Este sueño lo conservo en mi pequeño museo, como muestra de otros tiempos muy viejos.

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